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Recursos Humanos y Competitividad

por: Alfredo Esponda

Recursos Humanos y CompetitividadEn este artículo pretendo destacar el importante papel que desempeñan los recursos humanos en la competitividad, para ello lo realizaremos primero a nivel individual para pasar después al nivel organizacional y cerrar con el plano internacional.

Comenzaremos con una anécdota reciente: El Director de una empresa mediana de alrededor de 150 personas tuvo que recurrir a medidas drásticas en su área de sistemas. Estaba inconforme con la respuesta lenta y los reprocesos frecuentes; así que. reclutó a dos excelentes muchachos con Maestría recién terminada. Pudo comparar el desempeño de los nuevos con respecto a su personal anterior. Tres meses después tomó la decisión de despedir a dos colaboradores con desempeño bajo. Al darles la liquidación, quiso suavizarles el golpe atribuyendo la decisión del recorte como una medida que obedecía a “las difíciles condiciones del entorno”. los empleados “recortados” se lamentaron de estas difíciles condiciones, pero aceptaron la inapelable decisión de la máxima autoridad; sin embargo, dos semanas después, allí estaban de regreso pidiendo ser recibidos por el Director General. Este los recibió y ellos le dijeron que habían estado analizando las cosas y que habían concluido que seguramente la decisión no se debía a las condiciones del entorno; sino tal vez a la desorganización del área y que en ese caso, la culpa era del Jefe de Sistemas.

El Director General los acorraló con una serie de preguntas hasta que se arribó al fatal corolario que él quiso evitar: la decisión se tomó en virtud de que los nuevos trabajaban más rápido y cometían menos errores, lo cual hacía un diferencial muy grande en la productividad del área, puesto que ellos se habían convertido en un cuello de botella que alentaba el flujo operacional. Después de escuchar esto, nuestros personajes salieron y no regresaron jamás. Sin duda, se fueron pensando “¿Por qué no nos lo dijeron antes? Nos hubiéramos apurado”.

En el nivel individual, ser competitivo es poseer los talentos, las habilidades y las actitudes que nos permiten llevar a cabo una actividad con resultados superiores a los que podrían lograr nuestros rivales.

A muchas personas les incomoda el tema de la competencia por lo que prefieren no competir. Se les olvida que no hay elección, vivimos en una jungla competitiva donde el más grande se come al chico, el más fuerte derrota al débil, el rápido le gana al lento, el listo desplaza al tonto y el guapo se queda con lo que le pertenece al feo.

¿No queremos competencia? Metámonos en una caverna, seamos ermitaños, evitemos la vida social.

Si queremos disfrutar las delicias de la vida social y el estremecimiento del contacto con otros seres humanos, tenemos que aceptar la competencia como una premisa de nuestra participación.

La evaluación competitiva se lleva a cabo, a veces, de manera inconsciente. Consiste en tener claro el conjunto de capacidades que están en juego ante una situación dada. Las normas de competencias laborales nos han proporcionado una estructura metodológica que facilita el camino, nos pide: educación, formación, habilidades y experiencia. Todo ello susceptible de ser evidenciado para demostrar el cumplimiento de los criterios de desempeño que se hubiesen establecido. Se facilita la evaluación si utilizamos una matriz como la siguiente:

Personas /
Factores
YO Rivales
1 2 3 4 5 6

Así como vimos en el caso de nuestros dos no tan expertos informáticos, nunca cayeron en la cuenta de que estaban metidos en una situación competitiva, al no estar alerta, se descuidaron y perdieron su empleo.

Usted, lector; sí, usted lector ¿en qué situación competitiva está metido? ¿ya identificó cuáles son los factores? ¿preguntó cuáles son los criterios de desempeño? ¿sabe qué evidencias están esperando sus evaluadores? Y . . .¿Contra quiénes está compitiendo? ¿En qué les gana? ¿en qué le aventajan otros? ¿Qué puede hacer HOY antes de que sea demasiado tarde?

Siempre, siempre estamos entrampados en situaciones competitivas. Más nos vale que lo aceptemos y pongamos manos a la obra.

En el nivel organizacional, los factores cambian, el proceso es el mismo.

Jack Welch, el arquetipo del liderazgo directivo del Siglo XX señala que “es una historia antigua la afirmación de que estamos perdiendo mercado porque los competidores están locos y bajan sus precios al nivel del suelo. Es una información que he escuchado cientos de veces y es una ridiculez. Lo cierto es que un competidor puede actuar así porque tiene una mejor posición de costos o motivos estratégicos”.

En México, está de moda, culpar a los chinos. Se nos olvida que desde 1987, cuando debutamos en el GATT se generalizó el temor de quiebras empresariales y supimos sortearlo. En 1994 cuando se inició el TLC el temor fue mayor.

En un evento internacional sobre productividad y competitividad, escuché al Ministro de Comercio de España. Recuerdo que dijo: “yo creo que México sufrirá al igual que España cuando entró al Mercado Común Europeo: perdimos el 25% de nuestras empresas. Se murieron todas las empresas que no eran competitivas ante el nuevo entorno de negocios. Pero cinco años después, teníamos más empresas de las que habíamos perdido y éstas eran nuevas, vigorosas y mejor enfocadas a lo que España estaba enfrentando”.

Si tomamos el ejemplo español, podremos percibir que el mercado es un filtro implacable: si eres competitivo saldrás adelante, si no lo eres, morirás.

Hay empresas que ya están muertas, y no lo saben.

Veamos ahora los factores que entran en juego en situaciones competitivas en el nivel organizacional. Se toma en cuenta la posición de mercado, su base de clientes leales, el reconocimiento del que goza, su cobertura y su capacidad para insertarse en la economía global, sus procesos productivos, su tecnología, su respaldo financiero, su sistema de entrega al cliente, la calidad de su servicio y, por supuesto, los aspectos organizacionales intangibles acerca de los cuales vale la pena detenerse.

Nuestros lectores especializados ya estarán ansiosos acerca de los factores competitivos faltantes: capital humano, información y organización Resultado de evaluar la forma en que está organizada una institución y cómo gestiona el conocimiento. Su cultura y el grado en que se viven los valores expresados en su declaratoria. El liderazgo y el grado en que logra el involucramiento de todos los miembros de la organización. También la estrategia expresada formalmente y el grado en que están alineados los objetivos de cada área.

Tal vez parezca engorroso llevar a cabo una evaluación competitiva pero, tal vez, resulta peor no hacerla.

De lo anterior se desprende que los directivos de Recursos Humanos tienen a su cargo auténticas responsabilidades estratégicas. De ellos depende que los últimos factores mencionados sean fuertes contribuyentes al éxito competitivo de la empresa, esto es así, porque lo determinante es el desempeño en un punto específico de ejecución. Aunque se haya adquirido la tecnología más avanzada lo que cuenta es su máximo aprovechamiento y, eso, depende del grado de calificación y compromiso de quienes operan la maravilla tecnológica.

En el plano internacional se comparan países completos. Resulta inaceptable, aunque comprensible, que México ocupe una posición por debajo de Chile. México ocupó el lugar 47 y Chile el 28.

México está entre los primeros 10 países del mundo en cuanto a volumen producido, es decir, el tamaño global de nuestra economía. También figura en ese rango en cuanto a tamaño poblacional y geográfico. Pero si calculamos índices de productividad individual (PIB entre población ocupada) o bien, el PIB PER cápita (PIB entre toda la población) descendemos hasta el lugar 54 y 52 respectivamente.

Vale la pena preguntarse ¿cómo es que ocupando el 10º. en tamaño descendemos al 50º. En eficiencia? Ello es resultado de nuestros sistemas organizacionales. Nuestra tabla de competitividad se vería así:

Paises /
Factores
México Rivales
1 2 3 4 5 6
Fortaleza económica interna.

Internacionalización.

Gobierno

Finanzas

Infraestructura

Administración

Ciencia y Tecnología

Gente

             

El resultado de ese ejercicio coloca a Finlandia, Estados Unidos y Suecia como los países más competitivos. Hace diez años los nombres que leíamos eran: “Singapur, Japón y Hong Kong”. Si queremos mejorar la posición de México en la tabla de competitividad tendremos que atender el desarrollo de los factores en juego. En varias encuestas publicadas en la prensa nacional se destaca la urgencia de remover obstáculos, entre otros: falta de un estado de derecho, inseguridad, sobre regulación, protección de la propiedad, infraestructura, financiamiento, abasto energético, etc.

En fin, lo que importa es tomar conciencia de la trascendencia de los evaluaciones competitivas para llevarlas a cabo oportunamente y actuar a tiempo, sólo así cumpliremos la máxima de Peter Drucker: “no compitas, ve adelante”.dy>