¿QUÉ CLASE DE CULTURA ORGANIZACIONAL ESTÁS CREANDO?

July 24, 2019

 

Fungía yo como Director Comercial en una empresa alimenticia del Estado (paraestatal), mi jefe solía enamorar a las colaboradoras más jóvenes y guapas. Las invitaba a comer y les hacía regalos ostentosos, a cargo de la empresa. Él se sentía galán, aunque no tenía por qué, traspasaba la cincuentena, la barriga y algunas canas lo delataban. Pero ya lo dijo Henry Kissinger: “El mejor afrodisíaco es el poder”. Este jefe era poderoso. No era respetado, pero sí temido. No padecía úlceras, pero sí las provocaba. Era un martirio trabajar para él.

 

Con toda franqueza me sentía incómodo con un jefe así. Tal vez me daban celos, o la razón que fuera, pero no me parecía ético que él aprovechara su posición para comportarse de esa manera. Tuve que irme a buscar otro trabajo.

 

Ahora bien, la célebre empresa de encuestas, Gallup, analiza en su base de datos, de más de cuatro millones de grupos de trabajo, y nos dice “la forma en que son percibidos los líderes a lo largo de la empresa es una consecuencia de la forma en que son percibidos los diversos equipos de trabajo”.

 

Comprendemos que quienes se acercan a los trabajadores de la empresa son los gerentes, y éstos, a los clientes. Es por medio de ellos que los líderes transmiten su capacidad y habilidad para dar forma a la cultura organizacional.

 

Cuando visitamos una empresa percibimos su cultura desde la forma en que contesta la telefonista, cómo nos atienden en la recepción o según el comportamiento de los guardias en la caseta de entrada. Pareciera que los líderes no comprenden cómo funciona la correa de transmisión de la cultura o, tal vez, no les importa.

 

Gallup nos informa “De hecho, sólo uno de cada tres empleados confía en el liderazgo de sus jefes”, ojo, solamente un tercio de los empleados confía en su jefe. Aquí en confianza ¿confías en tu jefe?, ¿eres uno de cada tres? Y si tú eres jefe ¿resultas confiable? ¿Tienes claro la clase de cultura y de clima organizacional que creas?

 

El grado de confianza y de respeto que los empleados sienten con respecto a sus jefes directos es fundamental, es la base para inspirar compromiso con la organización que debe trasladarse a su motivación de día a día, de allí se deriva la productividad de cada empleado y su estado de ánimo, su lealtad institucional y sus expresiones tanto adentro como afuera. La consecuencia natural es crecimiento o estancamiento.

 

Esos comentarios que los empleados expresan, sean opiniones o rumores, van creando el clima de confianza o de malestar, impregnan el aire positivamente o lo contaminan. Eso contribuye a la posibilidad de atraer y retener al personal de mayor talento.

 

Según Gallup, los empleados a disgusto pasan gran parte de su tiempo buscando el próximo empleo, en vez de concentrarse en hacer lo que deben hacer. Esta situación es doblemente perjudicial, por un lado, provoca resultados pobres y por otra se convierte en impulsora de una intensa y costosa rotación.

 

Convirtamos estos comentarios (resultado de la encuesta) en instrumento de valor para un jefe que desea producir resultados máximos: se trata de conseguir un elevado nivel de respeto, confianza y compromiso porque ello logra que los trabajadores de talento no se vayan, se eleve la productividad y todos trabajen más a gusto, tanto el jefe como sus colaboradores. Poca gente aguanta un infierno de ocho horas diarias.

 

Para atraer a buenos candidatos una empresa requiere poseer una reputación destacada. Los trabajadores talentosos suelen ser una muy buena fuente de reclutamiento para contactar a candidatos de talento.

 

De sobra sabemos que una persona se rodea de sus similares, de modo que una persona de talento, de buen comportamiento escolar y social, suele tener amigos que están a su altura o mejor. Por ello, debemos cultivar una cultura organizacional que eleve nuestro prestigio y nos posicione como un lugar atractivo para trabajar.

 

Los jóvenes de talento y de sólida formación profesional suelen buscar con detenimiento una empresa que les ofrezca desarrollo, satisfacción y futuro prometedor. Su mejor fuente de información es algún conocido y, tal vez, la versión más confiable.

 

En síntesis, los líderes de cualquier organización tienen que dominar la ciencia y el arte de crear una cultura organizacional favorable. No es propio del sentido común.

 

Te invito a la reflexión. Por lo pronto, que pases una semana feliz y productiva.

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