EL ERROR MÁS FRECUENTE DE LOS LÍDERES

November 20, 2019

 

Lavarse las manos y eludir la responsabilidad para cargársela a algún subordinado es más frecuente de lo que nos enteramos. La repercusión ineludible: Pérdida de la credibilidad del líder.

Veamos algunos ejemplos: El 28 de septiembre de 2019 se descarriló uno de los juegos de la Feria de Chapultepec y causó la muerte de dos personas y varios heridos. Los peritajes se focalizaron inmediatamente en los responsables directos: “los tornillos se salieron de su lugar y el carrito se desprendió de su eje”.

Después, el 17 de octubre, se arrestó a Ovidio Guzmán, hijo del Chapo, en Culiacán, Sinaloa. La reacción inmediata del Cártel de Sinaloa y de sus aliados obligó a las autoridades mexicanas a liberarlo. ¿Quién es el culpable?

 

Cinco días después se realizó un operativo en el barrio bravo de Tepito. Detuvieron a 31 personas con un cargamento de drogas, armas, bombas y cráneos. Sin embargo, el juez liberó a 29 de los detenidos porque los expedientes policiales no estaban sustentados. Lo que parecía una operación exitosa se convirtió en un fiasco. ¿Quién fue el culpable de detener a inocentes?

De acuerdo con el padre del movimiento internacional de la calidad, el Dr. Edwards Deming, las causas de los errores son, estadísticamente comprobado, de dos tipos: causas especiales y causas comunes. El impulso nos lleva a enfocarnos a las causas especiales, pero éstas influyen únicamente en un 15 %. En cambio, las causas comunes son culpables del 85 % de los errores.

Las causas especiales obedecen a circunstancias muy particulares. Son errores ocasionados de manera específica: Un descuido de un mecánico al no apretar el tornillo de un juego. Un comandante que toma una decisión apresurada. Un jefe de patrulla que entra y arresta a los que encuentra.

Pensar de esa manera es caer en el error. En vez de culpar a la persona, debemos buscar causas comunes (el 85 %): la falta de mantenimiento en los equipos de la Feria; la falta de una estrategia global bien pensada para la envergadura del operativo; y, por último, la precipitación de la Secretaría de Seguridad de la Ciudad de México.

En las causas comunes lo que falla es el sistema gerencial, es decir: el liderazgo del sistema completo, no el error de un hecho en particular. Estamos tan acostumbrados al sistema cartesiano que siempre buscamos la causa más cercana al efecto. Acabamos culpando a inocentes por errores que provocan los líderes con sus políticas y estrategias.

El pensamiento sistémico nos enseña que las verdaderas causas son holísticas y se encuentran lejos del efecto. Por supuesto, además, hemos de pensar en la falta de honorabilidad de los líderes que carecen del valor para afirmar: ¡es mi culpa, me equivoqué! Reflexiona: ¿has vivido un caso así?

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