Liderazgo Situacional Renovado

January 22, 2020

Cuando das instrucciones o diriges a otros ¿cuál es tu forma de hacerlo? ¿sabes que existen planteamientos teóricos que harían más efectiva tu labor? la teoría de liderazgo más práctica y efectiva nació en 1970 creada en la Universidad de Ohio por los maestros Paul Hersey y Kenneth Blanchard. Ha llegado la hora de actualizarla incorporándole elementos de las neurociencias.

 

El liderazgo situacional nos plantea que una situación se compone de tres elementos concretos: una tarea específica a realizar, una persona encargada de llevarla a cabo y el líder. Ahora debes contar con un modelo de competencias para profundizar en los requerimientos de dicha tarea en cuanto a conocimientos, destrezas y actitudes.

 

El siguiente paso es saber evaluar al subordinado con respecto a dichos requerimientos ¿qué tanto los cumple? ¿al 100, 60, 40 por ciento? Para ello calificamos: incompetente, competencia baja, competencia media o competencia plena, calificados como grados 1, 2, 3 o 4.

 

La clave es simple: una persona tiene un grado de competencia para una tarea específica, pero eso no la califica para tener ese mismo nivel en otras tareas. A la ligera solemos comentar: esa persona es muy competente. Ah, de verdad, ¿es competente para qué? No es, ni podría ser, competente para todo.

 

El líder una vez convencido, gracias a la aplicación de herramientas de diagnóstico, de que su subordinado posee un determinado grado de competencia, ya puede ejercer un estilo de liderazgo concreto. En esta teoría los estilos se clasifican en cuatro: estilo directivo para los incompetentes (grado 1), estilo persuasivo para los de competencia baja (grado 2), estilo participativo para quienes poseen competencia media (grado 3) y el estilo basado en la delegación para los competentes (grado 4).

 

Para ejercer cada uno de los estilos en debida correspondencia con el nivel de competencia es preciso incorporar las aportaciones recientes de las neurociencias. Es decir, comprender profundamente al subordinado.

 

Los conceptos de la inteligencia emocional comprendidos a fondo y ejercitados en la vida diaria, juegan un papel determinante en el éxito de un líder. Tenemos casos frecuentes de líderes que sostienen y defienden su derecho a ejercer un liderazgo acorde a sus características y costumbres, “al fin que ellos mandan”. No comprenden que el liderazgo se ejerce en función de las características y competencias de cada uno de sus subordinados.

 

El estilo se define como “una pauta consistente de conducta”. Tener un estilo es poseer una idea clara para proyectar una personalidad firme, definida pero flexible, adaptable a las situaciones que enfrenta.

 

En esta teoría cada estilo es una combinación ágil de dos tipos de conducta: a) la orientada a la tarea que debe desarrollar el subordinado, es decir, sus conocimientos y destrezas; y, b) la orientada al apoyo socioemocional, es decir, la comunicación, el estímulo, el intercambio de ideas y emociones entre jefe y subordinado.

 

Con el propósito de dominar esta teoría te recomiendo ir tarea por tarea y subordinado por subordinado. Nada de generalizaciones. Una vez comprendido su funcionamiento ya podrás aplicarla a grupos.

 

Como en todo aprendizaje, lo recomendable es comerse “el elefante a cachitos”, una vez desarrollado un estilo propio que produce resultados medibles de mayor productividad y en un ambiente laboral agradable, el líder está listo para ascender a otra posición. Te recomiendo reflexionar.

 

 

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